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Algunos automóviles pasan por el mercado sin pena ni gloria, pero otros se convierten en parte de la historia marcando hitos y recolectando fanáticos incluso décadas después de haber salido a la venta.
Uno de ellos es el Austin Mini, un coche de los años sesenta que revolucionó el mercado gracias a su bajo precio y eficiencia, con un rendimiento de gasolina muy superior al de otros modelos, algo muy importante dada la escasez de combustible en la época.

De fabricación inglesa, el Austin Mini vino a salvar a una industria alicaída por los racionamientos de combustible producto de problemas políticos internacionales. Además se diseñó pensando en dar un uso útil a todo el espacio del coche, restándole importancia a su pequeño tamaño.
Con los años el Austin Mini continúo produciéndose, con algunos agregados a su diseño y funcionalidades. Incluso se crearon modelos de mayor tamaño, pero que a pesar de ello continuaban con la idea original de entregar un alto rendimiento de combustible, además de ese diseño clásico que se ve en los más modernos.
En los setentas y ochentas el Austin Mini fue un coche muy popular entre los jóvenes, dado su bajo costo de mantenimiento, aunque sus niveles de seguridad ante un choque eran bastante cuestiónales.
En Siglo XXI trajo una nueva vida al vehículo, el que tomó aires de lujo a través del Nuevo Mini Cooper, una versión fabricada por BMW que tomando como base el diseño original, introdujo cambios en sus piezas coches haciéndolo más cómodo y con una serie de funciones modernas.
Hoy los Austin Mini de los sesentas y setentas son objetos de culto en todo el mundo, siendo un coche icono de varias generaciones, con clubes de fanáticos que se reúnen a mostrar sus automóviles, hacer carreras e intercambiar consejos para mantenerles en el mejor estado posible. |